domingo, 24 de septiembre de 2017

9. La educación sexual como doctrina del control de población

9. La educación sexual como doctrina del control de población

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“La adopción de la política radical de control de población pide un método de promulgación que no es sino una nueva filosofía de educación sexual. Debe hacerse que la gente crea en la obligación de limitar la población con objeto de someterse a las restricciones e invasiones de su intimidad”. William Ball. Population Control. 1968.
Como William Ball reveló en su clásico estudio de 1968 de control de población, la adopción de tal política radical pide un método de promulgación que no es sino una nueva filosofía. Debe hacerse que la gente crea en la obligación de limitar la población con objeto de someterse a las restricciones e invasiones de su intimidad. A este fin, como subraya Ball, poco después de que el gobierno U.S.A. iniciara su programa de 1965 de planificación familiar, el Departamento de Salud, Educación y Bienestar emitió un informe exigiendo educación sexual en las escuelas. 

Aunque el Presidente Johnson expresamente pidió un programa que sólo asegurase que “todas las familias tuvieran acceso a información y servicios que permitieran la libertad de elegir el número y espaciado de sus hijos dentro de los dictados de conciencia individual”, el Departamento hizo claro que sus miras iban mucho más lejos del simple “acceso”. Los jóvenes, a través de la educación sexual financiada federalmente, deben percibir sus “responsabilidades” en el área del control de nacimientos.
La revelación del Departamento, como anota Ball, fue precedida de sesiones del Congreso y de numerosas asambleas de población tenidas en todo el país para extender el mensaje de que la crisis de población era de tan catastróficas proporciones que el simple acceso a la información demostraría trivialidad. Los oradores en las reuniones urgieron la necesidad de motivación, y posiblemente coacción. Desde entonces la acción financiada federalmente de educación sexual para derribar los viejos valores ha ido hacia delante, con reveses sin importancia.
En 1968, tres años después de iniciado el programa federal de planificación familiar, mary Steichen Calderone, fundadora del Consejo de Información y Educación Sexual de los Estados Unidos y anterior director médico de Planned Parenthood, escribió:

“Si el hombre actual es anticuado, y lo es, ¿Qué especie queremos producir en su lugar y cómo diseñaremos la línea de producción? Esta es la cuestión real que se enfrenta… a la educación sexual”. Mary S. Calderone. Sex education and the Roles of School and Church.

Ella continuó estipulando que este proceso de producción sería “construido conscientemente” por las “mejores mentes” de la sociedad, y proporcionaría el “acondicionamiento” de actitudes y comportamientos que se considerasen deseables por, naturalmente, los líderes de su movimiento.
Pero precisamente cuáles son las actitudes y comportamiento que se enculcarían se dejó algo vago en este artículo. Lanzó otras frases nebulosas: el nuevo programa “eliminaría temores y ansiedades”, y “desarrollaría actitudes objetivas y de comprensión hacia el sexo” de tal forma que la gente pueda “utilizar la sexualidad eficazmente”.
Pero Calderone fue más explícita en el prólogo a su manual de Planificación Familiar y Práctica Contraceptiva:

“La práctica de planificación familiar y la práctica contraceptiva, como se están desarrollando, pueden ahora sólo aplicarse con eficacia total en el servicio de práctica de población… emerge la rígida necesidad de una política de población claramente desarrollada y fijada por nuestro gobierno y por cada gobierno en nombre de su propia nación tan pronto como sea posible (énfasis en el original).
… el control del crecimiento de población tanto en los países en desarrollo como desarrollados es crucial para la evolución y estabilidad socioeconómica y por tanto para el bienestar y paz mundiales”. Mary Steichen Calderone. Manual of family Planning and contraceptive practice

Las tristes predicciones de Calderone aparecen de nuevo en el Libro de Familia sobre Sexualidad, en el que ella y Eric Jonson insisten en que, “si la reproducción humana no se reduce pronto drásticamente, nuestra tierra contendrá más gente que la que su espacio y recursos puedan posiblemente mantener… La fertilidad humana debe reducirse de una u otra forma. Si no, el desastre es inevitable…”. Mary S. Calderone y Eric W. Jonson: The family book about sexuality.
Otros preminentes educadores de sexo, análogamente obsesionados con la sobrepoblación, abrazan los métodos de propaganda en los programas gubernamentales de sexo. En su ampliamente usado libro de texto, Educación de Sexualidad Humana, Buró y Meeks dicen a sus lectores que “la explosión de población” es el “mayor problema mundial de hoy día” que, si no se lleva a control, producirá hambre masiva en el año 2000. Y en su realización de la política DHEW sobre Planificación Familiar, el Departamento de Salud, Educación y Bienestar solicita proyectos de educación sexual para reducir la fertilidad, especialmente entre minorías.
Lester Kirkendall, uno de los fundadores del Consejo de Información y Educación Sexual, escribió en la revista Humanist en 1965 que “la educación sexual está… claramente ligada de forma socialmente significativa a la planificación familiar y política de limitación de población”, y habló francamente del tratamiento especial necesitado por “las familias de clase más baja” debido a su “ineficacia” de las prácticas contraceptivas.
Las guías de planes de estudio locales para educación sexual están llenas de los horrores de sobrepoblación. Un programa típico para los grados séptimo y octavo hace una completa tarea de enlazar sus objetivos de planificación familiar y sobrepoblación:

Contracepción y estabilización de población

a) El estudiante desarrollará un conocimiento, consciencia y comprensión de la necesidad de decisiones maduras y responsables referentes a la estabilización de población mediante el uso de la contracepción.
1. Discutir los efectos de sobrepoblación a corto y largo plazo.
a. Amenaza a la vida – trabajos, casas apiñadas, falta de tierra de cultivo.
b. Largo plazo – hambre y eventual muerte.
2. Considerar futuras generaciones y necesidad de hijos deseados; película, discusión.
3. Contracepción – el fin es ser capaz de decidir el mejor tiempo para tener un hijo.
a. Explicar y discutir el ciclo menstrual y ovulación usando gráficos, recalcar la
importancia del examen pélvico, comprobación de pechos y frotis de pezón.
b. Comunicar a los estudiantes los recursos donde es disponible la planificación familiar.
c. Discutir los métodos de control de nacimientos: píldora, IUD, diafragma, gelatina, condón, espuma, irrigador, retirada, Ogino, pasando una película y mostrando una caja con los métodos presentes.
d. Discutir los métodos permanentes de control de nacimientos: vasectomía y ligadura tubárica.

Durante años, los promotores principales de los programas gubernamentales de control de población, como Planned Parenthood y la Asociación Americana de Salud Pública, han comprendido que la educación sexual es vital para sus objetivos. En su plan de cinco años para 1976-1980, la Federación Americana Planned Parenthood pidió un “índice cero de crecimiento de población natural” junto con la requerida educación sexual para “levantar el nivel de conocimiento entre todas las personas de planificación familiar, sexualidad humana, crecimiento de población, y salud en general”.
La Federación presionó a sus afiliados a “sostener el liderazgo en el desarrollo y promoción de programas educacionales en sexualidad humana en clínicas, escuelas, locales, y otras organizaciones”.
En su Declaración de Principios y Objetivos de la Federación: Un Documento Planificado para 1979-1981, Planned Parenthood pedía:

“Educación y enseñanza (para) fomentar, a través de las iniciativas de educación de población, la idea de que hay una urgente necesidad de bajar el crecimiento de población y conservar recursos mundiales, y que estas consideraciones deben ser una parte del proceso de elección personal con vistas a la fertilidad propia”.

Y además,

“Recomendación y enseñanza pública (para) elevar el nivel de conocimiento, tanto en el país como el extranjero, acerca de la magnitud del problema de población, el papel que los Estados Unidos pueden jugar en hacer frente a él, la relación entre crecimiento de población y el papel de las mujeres, y la necesidad de aumentado soporte para estos programas”.

La misma declaración fue planteada en el documento de planificación de la organización “Hasta Conseguir la Victoria: Una Agenda de acción para 1982-84”.
En 1977 Planned Parenthood y otros grupos similares se unieron con Crecimiento Cero de Población para acordar una propuesta detallada de subvenciones federales masivas bajo el Acta de Servicios Públicos de Salud, el Acta de la Seguridad Social, y el Acta de Educación Elemental y Secundaria, para financiar el “control de fertilidad”. Subsiguientemente, financiados por el Congreso, mantuvieron “programas de educación con base en escuelas”, “enseñanza de facultad” y un torrente de otras actividades educaciones “a acometer… por las agencias de salud, grupos sociales y medios de comunicación”.
La educación sexual es vital para los programas de control de población financiados por la AID. Ejemplo de ello es el programa modelo, ya mencionado, diseñado para Irán y llevado a cabo por el Sha y los ministros de Salud y Educación, que rediseñaron los planes de estudio de escuelas, reescribieron los libros de texto, y reenseñaron a miles de profesores para enfatizar la educación de población y sexo.
El Banco Mundial, cochero del control de población gubernamental, comprende el potencial de educación inculcando un “moderno” panorama hacia la planificación familiar, como hace el Population Referente Bureau al describir su eficacia en todo el mundo. En 1978 hubo tantos programas de educación sexual para jóvenes en los países en desarrollo que el Centro de Opciones de Población creó una especial “agencia distribuidora” en Washington D.C. para conservar las pistas de ellos. En 1983 esta agencia publicó una lista de 102 de tales programas, de los que sólo once fueron operados por los gobiernos de los países en que se localizaron, sugiriendo, una vez más, el antagonismo que los países enfilados por los planificadores de población tienen contra el control de población. La Federación Internacional Planned Parenthood, el principal promotor mundial de la educación sexual, operó el mayor número de programas. De forma totalmente sin escrúpulos aunque comprensiblemente, la educación sexual es raramente promovida de modo explícito para el público general como una medida de control de población. Más comúnmente se ocultan detrás de nobles frases sonoras como “bienestar total físico, mental y social” o “una espiral de experiencia de aprendizaje para establecer la sexualidad como una entidad dentro de las relaciones interpersonales saludables”, o incluso una forma de crear los seres humanos ideales del futuro “no… furtivos, explotadores, impúdicos, dominados por complejos de culpabilidad, apáticos, incorregibles, sin alegría… no son como nosotros mismos”, sino “grandes, apasionados, sin miedo, abiertos, responsables, jubilosos”.