domingo, 27 de agosto de 2017

EL BOGOTAZO LIMPIO-LA CIA-PRIMERA PARTE- TEMAS 9-10-11

9. El asesino de Gaitán: ¿Un candidato de la Manchuria?
     Dos cosas esenciales se pueden inferir de las declaraciones de los testigos.  En primer lugar, que por lo menos dos individuos participaron en el asesinato de Gaitán. Uno de ellos, probablemente Roa Sierra, es descrito como de baja estatura, de piel oscura, pobremente vestido, nervioso, lleno de odio y fuera de control. El otro era más alto, delgado, de tez clara, bien vestido, totalmente en control de sus actos, y actuó como un asesino profesional.
     En segundo lugar, que tan sólo unos segundos después de haberse cometidoel asesinato, Roa Sierra, inmediatamente y sin transición, pasó de un estado emocional agitado y violento a uno de depresión e inacción — en un segundo, el individuo se transformó de un tigre enardecido en una mansa paloma. Pero, aunque aparentemente inexplicables, esos cambios de comportamiento tan rápidos y radicales son fáciles de explicar si tenemos la clave: control mental.
     Mi interpretación del asesinato de Gaitán es que Roa Sierra fue un candidato de la Manchuria, un predecesor de Lee Harvey Oswald, Sirhan B. Sirhan, James Earl Ray, Mark David Chapman y John Hinckley, Jr., los chivos expiatorios que, años después, tuvieron una participación similar en los asesinatos del presidente norteamericano John F. Kennedy, su hermano Robert, Martin Luther King, Jr., y John Lennon, así como el que trató de asesinar al presidente Ronald Reagan y puso a George H.W. Bush a unpaso de convertirse en presidente de los EE.UU.

      
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Fiel al dicho de que quien mucho habla mucho yerra, el propio Fidel Castro expuso años después, tal vez sin quererlo, sus sospechas, o su conocimiento, del uso de un candidato de la Manchuria en el asesinato de Gaitán. Según Castro, La oligarquía mata porque organiza una conspiración para matar a alguien o porque organiza toda una campaña y crea condiciones psicológicas para que alguien mate a una figura política. [énfasis añadido)

     El término “candidato de la Manchuria”, empleado para designar a un asesino que ha sido condicionado hipnóticamente para que cometa un crimen bajo control mental, se comenzó a usar en 1959, cuando el autor Richard Condon lo usó como título de su exitosa novela, que luego fue llevada al cine con Frank Sinatra como personaje principal. Aunque en la novela la persona condicionada hipnóticamente es la que comete el asesinato, en los casos de Roa, Oswald, y Sirhan, todo indica que estos candidatos de la Manchuria desempeñaron el doble papel de señuelos y chivos expiatorios — cabezas de turco —, los cuales atrajeron la atención sobre sí mientras los verdaderos asesinos cometían el crimen. En eso consiste esencialmente mi teoría de Roa Sierra como candidato de la Manchuria.

     La idea de condicionar hipnóticamente a un individuo para que cometa actos criminales que no haría conscientemente no es nueva. Se sabe que en septiembre del 1942, la Oficina de Servicios Especiales (OSS) ya había comenzado a realizar experimentos sobre control mental, en busca de una droga que forzara a los prisioneros bajo interrogatorio, tales como tripulantes capturados de submarinos alemanes, a revelar secretos militares. En mayo de 1943, oficiales de la OSS comenzaron a usar acetato de THC (tetrahidrocannabinol, un derivado de la marihuana) para obtener información de individuos que se negaban a cooperar con la interrogación. Los oficiales de la OSS se referían al acetato de THC simplemente como “TD”, un criptónimo de “droga de la verdad” [truth drug].

     Sin embargo, no fue hasta después que se creó la CIA en 1947, que la Marina norteame-ricana comenzó el proyecto secreto CHATTER, que fue el primer experimento serio para tratar de obtener un suero de la verdad. En 1949 la CIA comenzó un proyecto similar, que denominó BLUEBIRD, en el que participaron algunos científicos nazis que los conspiradores habían logrado traer secretamente de Alemania mediante lo que llamaron operación Paperclip.

     Según la madre de Roa Sierra, en las semanas previas al asesinato, su hijo había visitado en no menos de nueve ocasiones la consulta de Johan Umland Gert, un astrólogo alemán residente en Bogotá. Gert no sólo vaticinó el futuro de Roa basándose en los astros, sino que también le dio dinero. También fue Gert el que primero le habló a Roa de la organización Rosacruz.

     La madre de Roa también dijo que, poco tiempo antes de los sucesos, su hijo había comenzado a comportarse en forma extraña: había dejado su trabajo, se había vuelto pensativo, como si soñara despierto, y a veces se reía él solo sin motivo alguno. Últimamente había comenzado a quejarse de fuertes dolores de cabeza, y de que “sentía la cabeza como si estuviera fritando maíz.”

     Pero es difícil de explicar cómo Roa, quien no tenía trabajo y carecía de fuentes de sustento, obtuviera dinero para pagar las consultas de un astrólogo. Más difícil de explicar aún es que fuese el astrólogo quien le pagara a Roa por sus visitas. Por consiguiente, hay que tratar de hallar una explicación a la relación Gert-Roa desde una perspectiva totalmente diferente.

     Es muy posible que haya sido Gert quien condicionó bajo hipnotismo a Roa para que cometiera el crimen (o actuara como si hubiese cometido el crimen), o que colaboró con un psiquiatra de la CIA en el proceso. No hay que olvidar que Umland Gert era alemán y que, a través de la operación Paperclip, la CIA había traído a los Estados Unidos a muchos científicos nazis, incluso muchos de los que habían estado trabajando en experimentos secretos de control mental en la Alemania nazi.

     De hecho, la madre de Roa Sierra halló que las visitas a la consulta de Umland habían afectado enormemente el comportamiento de su hijo. Al parecer, Umland había sugestio-nado a su hijo para que creyera que era la reencarnación de Gonzalo Jiménez de Quesada, el fundador de la ciudad de Bogotá. Esto la preocupó tanto que visitó a Umland para quejarse, pero el alemán le hizo tan buena impresión que descartó la posibilidad de que Umland tratara de hacerle daño a su hijo. La última visita de Roa a la consulta de Umland fue el 7 de abril, dos días antes del asesinato de Gaitán.

     William Turner, un autor que analizó el asesinato de Robert Kennedy, mencionó la posibilidad de que su supuesto asesino haya sido un candidato de la Manchuria que actuó programado bajo sugestión hipnótica. Turner estudió en detalle los síntomas del condiciona-miento hipnótico. Según Turner, los síntomas principales son, un cambio dramático de la personalidad del individuo y un estado de concentración total en el momento de cometer el

asesinato, que se manifiesta principalmente en los ojos del sujeto.

     Luego, tan sólo un momento después de cometido el crimen, el sujeto manifiesta síntomas de abandonar el estado hipnótico: el individuo se muestra desorientado, sin tener una idea clara de lo que acaba de suceder. Este estado es el resultado de barreras amnésicas post hipnóticas implantadas en la mente del sujeto por el hipnotizador. Si nos atenemos a las declaraciones de los testigos presenciales, Roa evidenció todos los síntomas de condicionamiento hipnótico mencionados por Turner.

     Otro detalle interesante es que en Mind Control: America’s Secret War, la primera parte del DVD número 2 de Inside the CIA: Secrets Revealed, un documental producido por el History Channel, un tío de Sirhan B. Sirhan, el presunto asesino de Robert Kennedy, menciona que, en los meses previos al asesinato, su sobrino se había hecho miembro de los Rosacruces. Esto puede ser tan sólo una coincidencia — o tal vez no.

     En abril del 1943, el Dr. Albert Hofman, un científico que trabajaba para los laboratorios Sandoz, en Suiza, descubrió por casualidad las propiedades psicodélicas del LSD, una substancia que él mismo había logrado sintetizar cinco años antes. Sin saberlo, Hofman había abierto las puertas al control mental por medio de sustancias químicas. Ahora se sabe que, al mismo tiempo que Hofman realizaba sus experi mentos en Suiza, varios científicos de la OSS, entre ellos el Dr. Winfred Overholser, director del St. Elizabeth’s Hospital en Washington, D.C., realizaba experimentos similares usando cannabis indica, una droga popularmente conocida como marihuana. Al mismo tiempo, médicos nazis al servicio de la Gestapo estaban realizando experimentos similares de control mental usando como conejillos de India a prisioneros del campo de concentración de Dachau.

     Al crearse la CIA en 1947, los experimentos de control mental de la OSS continuaron, y fueron oficializados en abril de 1950 por el director de la CIA, Almirante Roscoe Hillenkoetter, cuando éste aprobó una nuevo proyecto secreto llamado BLUEBIRD. Pocos años después BLUEBIRD fue rebautizado como ARTICHOKE y, en abril de 1953, con la creación de MK-ULTRA, un proyecto super secreto dedicado al estudio de la guerra psicológica, ARTICHOKE pasó a formar parte de éste.

     La persona designada para dirigir MK-ULTRA fue el Dr. Sidney Gottlieb, quien luego ganó cierta notoriedad cuando se supo que había sido la persona que produjo el veneno para asesinar al líder africano Patricio Lumumba. El proyecto MK-ULTRA tenía una perspectiva mucho más amplia y, aunque mantenía su énfasis en el estudio de las vías de lograr control

mental de los sujetos sometidos a experimento, no se limitaba a dogas psicodélicas. Los experimentos de MK-ULTRA incluían hipnosis, lobotomía, electroshock, privación sensorial, uso de drogas y abuso sexual.

     Todo indica que Roa Sierra no sólo fue un candidato de la Manchuria sino también un cabeza de turco —el chivo expiatorio cuyo papel consistía en cargar con la culpa del asesinato de Gaitán. Lo más probable es que quien llevó a cabo el asesinato haya sido un asesino profesional al servicio de la CIA, cuya arma estaba provista de un silenciador — lo que explica el misterio del sonido apagado de los disparos iniciales que causaron la muerte de Gaitán.

     Como en el caso del asesinato de Lee Harvey Oswald, el presunto asesino del presidente Kennedy, el asesinato de Roa fue parte de un plan para evitar que las autoridades pudieran interrogar al presunto asesino de Gaitán. Si Roa hizo alguno de los disparos, lo cual es discutible, lo más probable es que haya sido el último, cuando el cuerpo de Gaitán yacía boca abajo en el suelo.

     Es un dicho común entre los militares que la primera vez es una casualidad, la segunda una coincidencia y la tercera una acción del enemigo. Pero en el campo de la inteligencia y el espionaje no existen las casualidades. Los oficiales de inteligencia, y en especial los de contrainteligencia, no dan cabida a las casualidades o las coincidencias. Para ellos, todas las coincidencias y las casualidades son potencialmente engañosas, y son vistas como acción del enemigo.

     Por ejemplo, el hecho de que Castro y del Pino tuviesen programada una entrevista con Gaitán para celebrarla tan sólo pocas horas después de que ocurrió el asesinato, podría ser tan sólo una coincidencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de hechos.

     En primer lugar, que Castro había sido reclutado por la CIA unas semanas antes. En segundo lugar, que en los días previos al Bogotazo Castro se hizo notar llamando la atención de las autoridades al actuar como un obvio agente provocador.

     En tercer lugar, que en los días previos al asesinato Castro y del Pino habían sido vistos en compañía del presunto asesino. En cuarto lugar, que al parecer Castro y del Pino fueron quienes le dieron a Roa la idea de comprar un arma de fuego y le suministraron el dinero para comprarla. Finalmente, el hecho de que Castro y del Pino hayan estado tan cerca de la

escena cuando ocurrió el crimen, haría que hasta el más ingenuo oficial de inteligencia sospechara que habían tenido que ver con el asesinato.

     Es imposible saber con certeza qué papel desempeñó Fidel Castro con su presencia tan cerca del lugar donde se llevó a cabo el asesinato de Gaitán. Según un informe secreto de la Embajada de los EE.UU., Fidel Castro había actuado como vigilante o apuntador [watcher or finger-man] de los asesinos de Manolo Castro. Es posible que esa haya sido una de las tareas que le encomendaron sus controladores en la CIA en el asesinato de Gaitán.

     Sin embargo, conociendo la naturaleza psicopática de Castro152 y su afición al magnicidio, me inclino a creer que, en violación de sus órdenes, lo hizo tan sólo para disfrutar del espectáculo. Con el asesinato de Gaitán los conspiradores del CFR mataron varios pájaros de un sólo tiro. En primer lugar, se deshicieron de un líder nacionalista y un enemigo potencial que temían. Gaitán había tenido un papel importante después de la “masacre de las bananeras”, en la región de Magdalena, ocurrida cuando algunos trabajadores de la United Fruit se declararon en huelga en 1928 y finalmente fueron masacrados por tropas del ejército.

     Gaitán asumió la defensa de los trabajadores y acusó al gobierno de ser un títere de los capitalistas norteamericanos, y eso le dio fama nacional. Obviamente, su intervención en los sucesos le ganó la enemistad de algunos miembros importantes del Consejo de Relaciones Exteriores que tenían estrechos lazos con la United Fruit, entre ellos David y Nelson Rockefeller, así como Allen y John Foster Dulles.

     En un informe fechado el 16 de marzo de 1946, John C. Wiley, embajador de los EE.UU. en Colombia, le comentó al Departamento de Estado que, en relación a Gaitán, en la Embajada, “Vemos sus triunfos políticos con considerable aprehensión. Quienes lo conocen aseguran que él no quiere a los Estados Unidos”.

     En segundo lugar, si Gaitán hubiese llegado a ser presidente de Colombia les habría creado innumerables dolores de cabeza a los conspiradores del CFR. Amparo Jaramillo, la viuda de Gaitán, cuenta que, al enterarse del asesinato, fue hasta la oficina de su esposo para tratar de salvar unos documentos sobre el papel del presidente Ospina Pérez y la Shell en relación con la explotación del petróleo de Colombia, que Gaitán pensaba exponer al pueblo, pero halló que la oficina había sido saqueada.

     Por tanto, los conspiradores usaron el asesinato de Gaitán para incitar a las masas a que se sumaran a unos disturbios que habían preparado con anticipación. Finalmente, al culpar a los comunistas locales y, por extensión, a la Unión Soviética, crearon un excelente pretexto ideológico para forzar a los países latinoamericanos a que crearan la OEA, un instrumento de dominio imperial, y para justificar el comienzo de la Guerra Fría que tan cuidadosamente habían planeado.

     Sin embargo, no voy a cometer el error de los izquierdistas de culpar a la CIA e insinuar que la KGB y los comunistas locales fueron espectadores inocentes de los sucesos. No podemos ignorar que los comunistas soviéticos también tienen su larga lista de trucos sucios llevados a cabo en contra de los pueblos del mundo y del propio pueblo ruso.

     Tampoco descarto la posibilidad de que los comunistas tuviesen sus propios planes de hostigar la Conferencia. Pero todo indica que el asesinato de Gaitán y la magnitud de los disturbios los tomó por sorpresa. Esto se evidenció en el estado de confusión mostrado por los comunistas colombianos, así como su inhabilidad de obtener ventajas políticas con el Bogotazo.

     Un informe secreto producido por la División de Inteligencia del Estado Mayor norteamericano, fechado el 13 de mayo de 1948, llegó a conclusiones similares. Según el informe,

Existe abundante evidencia de que los comunistas habían concebido varios métodos de interferir con el desarrollo de la Conferencia, incluyendo demostraciones de masas, una huelga general, incitar a un grupo de estudiantes, y posibles sabotajes. No obstante, aunque no hay duda de que estaban bien preparados para sacarle ventaja la situación, y así lo hicieron, no parece posible que hubieran logrado incitar más que desórdenes menores (los cuales probablemente hubieran sido controlados por la policía) de no haber sido por la espontánea reacción de las turbas de Bogotá como resultado del asesinato [de Gaitán].

     De modo que todo indica que, al menos en esta operación, los conspiradores del CFR fueron mucho más eficientes que la KGB. En su entrevista con Fidel Castro, Arturo Alape le preguntó: “Comandante, ¿por qué cree usted que mataron a Gaitán? La larga respuesta de Castro es altamente reveladora, por lo que voy a citarla en detalle:

Imagínate, yo no puedo hacer una afirmación categórica. A Gaitán pudo haberlo matado la CIA, por ejemplo, el imperialismo pudo haber matado a Gaitán como exponente de un movimiento progresista. … A Gaitán pudo matarlo un fanático, es posible. … Te repito, a Gaitán lo podían matar como resultado de un plan imperialista, de un plan oligárquico, o

podía ser el resultado de la acción individual de un fanático. … Yo no tengo elementos de juicio para decirte que fue la CIA o el imperialismo quien lo mató, aunque conociendo toda la actividad y toda la política de la CIA y el imperialismo, un líder popular como Gaitán pudo haber sido asesinado por la CIA. …

     La respuesta de Castro, en la que menciona varias veces la posibilidad de que la CIA haya tenido participación en el asesinato de Gaitán, pudiera erróneamente interpretarse como evidencia de que Castro no tuvo participación en el asesinato. Sin embargo, es bueno recordar que uno de los usos que los conspiradores le han adjudicado a la CIA es la de chivo expiatorio: cargar con la culpa de los crímenes cometidos por sus amos ocultos.

     Lo más notable de lo que Castro dice acerca de la CIA, es que muestra a la Agencia como una entidad autónoma o como una dependencia de un abstracto “imperialismo norteame-ricano”. Pero no menciona que la CIA es una creación de los magnates petroleros y los banqueros de Wall Street y que, al igual que él mismo, siempre ha trabajado para éstos.

10. Nuevas piezas del rompecabezas

     Como confirmación del principio forense de que todo contacto deja una huella, muchos años después de los sucesos del 9 de abril de 1948, una pieza importante de este rompeca-bezas histórico llamado el Bogotazo apareció en el lugar más inesperado: una prisión en Cuba. A fines del 1980, el general José Abrahantes, jefe del Ministerio del Interior de Cuba, le ordenó a uno de sus oficiales, el capitán de la inteligencia castrista Carlos Cajaraville, ahora exiliado en la Florida, que interrogara a un prisionero que había solicitado que le dieran la libertad a cambio de una valiosa información.158 El prisionero era un ciudadano norteamericano nombrado John Mepples (o MacMepples) Spiritto, que cumplía una sentencia en una prisión cubana por haber colaborado a comienzos de los años 60 con algunos grupos guerrilleros anticastristas en las montañas del Escambray, en la parte central de Cuba.

     Según Spiritto, quien aseguraba que había trabajado para la CIA, en 1947 había sido enviado a Colombia como parte de la Operación PANTOMIME, un plan cuyo objetivo era neutralizar o, en su defecto, eliminar físicamente a Gaitán. Al parecer, los oficiales de inteligencia que interrogaron a Spiritto llegaron a la conclusión de que la información que éste había proporcionado era cierta, porque poco después fue puesto en libertad y el gobierno cubano le proporcionó un moderno apartamento en la bella barriada del Vedado, en La Habana.

     Algunos años después, varios oficiales de la contrainteligencia cubana que trabajaban en la realización de un documental pensaron en el potencial propagandístico de la información que había suministrado Spiritto y decidieron explotarlo. Su plan era usar a Spiritto en el documental, que habían titulado Pantomima,160 para desacreditar a la CIA.

     Spiritto, que habla flúidamente español, menciona en el documental cómo en 1947 la CIA lo envió en una misión super secreta a Colombia. Sus órdenes eran tratar de comprar a Gaitán haciéndole una oferta tan tentadora que no pudiese rechazar. Ésta consistía en ofrecerle una gran cantidad de dinero y una cátedra de profesor en una universidad de Roma o París.

     Pero, para su sorpresa, Gaitán rechazó la oferta. Spiritto le informó el fracaso de la gestión a Thomas Elliot, su jefe superior de la CIA en Bogotá. Entonces Elliot le ordenó tratar de neutralizar a Gaitán por otros medios, incluyendo su eliminación física.

     Dos años después de que le hicieran la entrevista a Spiritto, el comandante Manuel Piñeiro (Barbarroja), Jefe del Departamento América, la sección de la inteligencia cubana a cargo de las operaciones de contrainteligencia contra los Estados Unidos, contactó a Gloria, la hija de Gaitán, y la invitó a que fuera a La Habana y viera la entrevista que le habían hecho a Spiritto para el documental.

     Piñeiro deseaba saber si lo que había declarado Spiritto se ajustaba a lo que Gloria recordaba sobre su padre. Poco después, Gloria viajó a La Habana y vio el film. Para su sorpresa, descubrió que lo que había mencionado Spiritto sobre el intento de sobornar a su padre ofreciéndole dinero y una cátedra en una universidad europea, así como un lujoso apartamento en la ciudad de su elección, coincidía perfectamente con lo que su padre le había contado en privado a su familia en 1947, y que sólo ellos conocían. Gloria Gaitán no fue la única que corroboró la veracidad de la información suministrada por Spiritto. Según

Cajaraville, que participó en los interrogatorios a Spiritto, “los detalles que dio [sobre el asesinato de Gaitán] eran asombrosos. Algunos los confirmamos con nuestros amigos en Colombia.”

     En la entrevista, Spiritto “confiesa que había organizado el asesinato de Gaitán, con funcionarios de la embajada estadounidense en Bogotá, utilizando a Roa Sierra como asesino físico.” Según lo que la propia Gloria Gaitán declaró posteriormente en una entrevista,

En un viaje a Cuba, en los años de 1961 o 1962, el Comandante Piñeiro, a quien todo el mundo llamaba Barba Roja, me invitó a ver una filmación de una declaración de un agente de la CIA que afirmaba haber sido parte del complot para asesinar a mi padre, Jorge Eliécer Gaitán. En la versión original, sin editar, que fue la que yo vi, el agente entraba e pormenores sobre la primera etapa adelantada por Tomás Elliot para intentar el soborno de mi padre a fin de que abandonara la política. Sufrí un ataque de taquicardia que obligó a la suspensión temporal de la proyección, ya que el agente de la CIA relataba un hecho que yo había conocido directamente de boca de mi padre.

En efecto, en el año 47, papá llegó un día a almorzar a la casa y le contó a mamá, en presencia mía, que le habían ofrecido ejercer la cátedra de derecho penal en la Sorbona en París o en la Universidad de Roma, garantizándole la propiedad en uno de los barrios más lujosos de esas ciudades, de un espléndido apartamento. Le darían igualmente una inmensa

finca en la Sabana de Bogotá y otra en los Llanos Orientales, y le otorgarían la financiación necesaria para que sus hijos pudieran, por el resto de sus vidas, estudiar en los colegios o universidades que quisieran en Europa. Esta última parte fue la que no permitió que yo olvidara el asunto, pues me empeciné en insistirle a mi papá que abandonara la política

para poder irme a estudiar al Viejo Continente. Mamá, a veces, me decía que era una lástima que mi papá no se hubiera dejado tentar, pues así habría salvado su vida.

El impacto que recibí fue tremendo, cuando comencé a oír de labios de ese hombre la descripción de todas y cada uno de las propuestas de soborno que yo ya conocía. El agente, en lugar de hablar de los Llanos, se refería a “la pampa colombiana”, pero el resto era idéntico, con las mismas palabras, como lo había relatado mi padre. Le pedí a Piñeiro una copia y quedamos en que me la entregaría antes de mi regreso a Colombia.

     Como expresó en su entrevista, Gloria le pidió a Piñeiro que le diera una copia del film, pero luego, lo más probable después de haber consultado con Castro, Piñeiro se negó a dársela, alegando que podría acarrearles problemas políticos con el gobierno colombiano.

     Por su parte, el periodista Arturo Alape menciona que, cuando se encontraba en Cuba en 1982 investigando para su libro sobre el Bogotazo, Gabriel García Márquez le mencionó la existencia del documental, al que ahora habían titulado Operación Triángulo. En 1983 Alape visitó de nuevo La Habana, y se las arregló para que le mostraran el documental. Aunque los

cubanos se negaron a suministrarle una copia, Alape asegura que logró secretamente hacer una copia del audio, la que luego transcribió. Alape le facilitó una copia de la trans-cripción a Gloria Gaitán, y ésta la donó a los archivos del Centro de Documentación de la Casa Gaitán en Bogotá.

     Pero, por ese tiempo, la producción del documental había confrontado algunos problemas inesperados. Al parecer, los oficiales de la inteligencia cubana a cargo de la realización del documental, que como todos los oficiales de inteligencia del mundo han sido entrenados para detectar inconsistencias y anomalías, habían notado que Castro se men-cionaba una y otra vez en el documental, la mayor parte de las veces haciendo cosas difíciles de explicar. Por tanto, sabiendo como son las cosas en la Cuba de Castro, decidieron que, para evitarse problemas, lo mejor era no continuar con la producción del documental.

     Según Cajaraville, los oficiales de inteligencia que trabajaban en la producción del documental temían que éste no fuera del agrado de Castro —algo que en Cuba ha resultado ser extremadamente dañino para la salud. De modo que el documental fue declarado secreto por razones de seguridad nacional y engavetado permanentemente.

     Varios años después, mientras se hallaba de visita en La Habana, Alape fue invitado por un oficial de la inteligencia cubana a visitar a Spiritto en su apartamento del Vedado.      Durante la visita, Spiritto renegó de la información que había ofrecido en la entrevista del documental, alegando que simplemente había mentido para lograr salir de la prisión. Esta fue la excusa que luego ofreció Alape cuando alguien lo criticó por no haber incluido la confesión de Spiritto en su libro El Bogotazo: Memorias del olvido.

     Cuenta Alape que cuando estaba terminando su libro, “García Márquez me dijo personal-mente que el documento de Spiritto no era confiable para las autoridades cubanas, que por esa razón me prevenía sobre su publicación.”

     Según Alape, esa fue la razón por la que “teniendo a mano la transcripción de semejante documento”, la entrevista de Spiritto nunca se publicó. Pero lo que Alape no explica es por qué publicó en su totalidad la entrevista que le hizo a Fidel Castro, la cual, como he mostrado más arriba, es totalmente desinformativa y falsa.

     Más aún, la explicación de Alape no concuerda con los hechos, porque él sabía perfectamente que Gloria Gaitán, basándose en la información confidencial de la oferta que el agente de la CIA le había hecho a su padre, había llegado a la conclusión de que lo que había declarado Spiritto era cierto. Por consiguiente, se impone una explicación más plausible que se ajuste más a la realidad de los hechos.

     Lo mas probable es que Alape, quien pertenece a la legión de periodistas e intelectuales latinoamericanos que admiran a Castro porque creen que se ha opuesto diametralmente al imperialismo yankee, no haya querido lastimar los sentimientos de su admirado tirano. Además, su libro fue publicado por la Casa de la Américas, una institución controlada por los servicios de inteligencia castristas, y no haber seguido el consejo (¿o la amenaza velada?) de García Márquez habría significado que no le hubieran publicado su libro.

     Por tanto, hay que llegar a la conclusión de que Alape, dando muestras de un oportunismo de la peor especie, no incluyó la entrevista de Spiritto en su libro por pura conveniencia política. Al hacerlo, cometió no sólo un acto de deshonestidad intelectual imperdonable, sino que, al ocultar un documento clave en esta historia, también traicionó la memoria de Gaitán y de los millares de colombianos que perdieron sus vidas en el Bogotazo y en la Violencia que le sucedió.

     Debido a su deseo de servir como megáfono difusor de las falsedades de Fidel Castro, el libro de Arturo Alape El Bogotazo: Memorias del olvido, es uno de los libros que más daño le ha hecho al pueblo colombiano y a los pueblos de América Latina. Ese libro, que ha circulado ampliamente, ha contribuido como ningún otro a presentar a Fidel Castro como un héroe antiimperialista y no como lo que realmente es: un traidor al servicio de los peores intereses imperialistas de los magnates petroleros, los banqueros de Wall Street y los ejecutivos de las corporaciones transnacionales que controlan la política norteamericana.

     En 1994, aprovechando la oportunidad de que Castro estaba de visita en Colombia, Gloria Gaitán se entrevistó con él, y le pidió que le diera un copia del documental. Pero, para su sorpresa, Castro negó rotundamente la existencia del documental, de la confesión y hasta de la existencia de Spiritto. Cuando Gloria le rebatió, diciéndole que tenia una copia de la banda sonora del documental, Castro se enojó y, según Gloria, tuvieron una discusión bastante acalorada.

     Pero ése no fue el fin de esta enrevesada novela de espionaje de la vida real.Según Gloria Gaitán, en 1993 la contactó el Dr. Yesid Castaño y le informó que el Dr. Antonio Robayo, dueño de la cadena de restaurantes Kokorico, poseía cierta información que un amigo cercano, el agente de la CIA Thomas Elliot, le había dejado antes de morir de cáncer. Este es el mismo Thomas Elliot que Spiritto mencionó en su confesión como su jefe superior en la CIA que le había ordenado tratar de sobornar a Gaitán o, en su defecto, eliminarlo física-mente.

     Castaño le aseguró a Gloria que la información, que contenía fotos de la vigilancia a que habían sometido a Gaitán, incluía toda la documentación sobre la preparación del asesinato de su padre. Castaño le aseguró a Gloria que el Dr. Robayo estaba dispuesto a facilitarle la documentación. Sin embargo, Gloria afirmó que le fue imposible localizar a Robayo, y que éste nunca respondió a sus llamadas.171 Desafortunadamente, poco después de que el Dr. Castaño contactó a Gloria, el Dr. Robayo fue asesinado en un atentado que le hicieron en el Club El Nogal.

     Sin embargo, hay un hecho importante que no aparece en la mayor parte de la informa-ción que se ha publicado sobre Spiritto. Según otras fuentes, a comienzos del 1950, Spiritto comenzó a trabajar en ARTICHOKE, un proyecto super secreto de la CIA dedicado al estudio de métodos de control mental.

     Después de conocer la participación activa de Spiritto en el asesinato de Gaitán, en el que usaron a Roa Sierra como candidato de la Manchuria, es lógico llegar a la conclusión de que su experiencia de primera mano haya sido lo que influyó en sus superiores para ponerlo a trabajar en el proyecto ARTICHOKE, un programa cuyo objetivo era precisamente la creación de asesinos psicológicamente programados.

     Pero es aquí cuando las cosas se tornan aún más complicadas. En su autobiografía Vivir para contarla, el escritor colombiano Gabriel García Márquez afirma que fue testigo presencial del asesinato de Roa Sierra a manos de la turba enardecida. Según García Márquez,

Cincuenta años después, mi memoria sigue fija en la imagen del hombreque parecía instigar al gentío frente a la farmacia, y no lo he encontrado en ninguno de los incontables testimonios que he leído sobre aquel día. Lo había visto muy de cerca, con un vestido de gran clase, una piel de alabastro y un control milimétrico de sus actos. Tanto me llamó la atención que seguí pendiente de él hasta que lo recogieron en un automóvil demasiado nuevo tan pronto como se llevaron el cadáver del asesino y desde entonces pareció borrado de la memoria histórica. Incluso de la mía, hasta muchos años después, en mis tiempos de periodista, cuando me asaltó la ocurrencia de que aquel hombre había logrado que mataran a un falso asesino para proteger la identidad del verdadero.

     La memoria no le falla a García Márquez, porque la viuda de Gaitán recuerda algo muy similar. Según Amparo Jaramillo de Gaitán,

No fue el pueblo, no fue Juan Roa Sierra quien lo asesinó, sino un tipo que estaba divinamente vestido (sic) frente a la oficina. No fue Roa Sierra, y fue de un café del frente de la oficina de donde llegaron los disparos.

     Esta versión de los hechos expresada repetidamente por la viuda de Gaitán, coincide también con el testimonio de Yesid Castaño. Gloria Gaitán, recogió el testimonio de Castaño y lo presentó en abril de 1998 en una rueda de prensa en el Instituto Colombiano de la Participación Jorge Eliécer Gaitán. Según Gloria Gaitán, Yesid Castaño le contó que el doctor Robayo había recibido de un agente de la CIA fotografías de la escena del crimen que mostraban al hombre elegantemente vestido mencionado por García Márquez y Amparo Jaramillo, el cual incitaba a gritos a los revoltosos para que lincharan al supuesto autor del asesinato.

11. El misterioso James Jesus Angleton

     Hasta el presente nadie ha podido descubrir quién era el hombre misterioso, pero la sospecha de García Márquez y de la viuda de Gaitán de que el misterioso hombre elegante tomó parte en el asesinato tiene mucho sentido.

     Azula Barrera expresó la sospecha de que el misterioso elegante era Enrique Ovares, presidente de la Federación de Estudiantes de la Escuela de Arquitectura y Secretario General de la Federación Estudiantil Universitaria. Ovares fue uno de los líderes legítimos de la Universidad de La Habana que viajó a Bogotá para contrarrestar la presencia de Fidel Castro, el cual se había apropiado ilegítimamente de la representación de la FEU. De hecho, fotos de Ovares tomadas en la época guardan cierta semejanza con la descripción que se ha ofrecido del individuo que enardeció a la turba con sus gritos para que mataran a Roa.

     Sin embargo, el sólo hecho de que Ovares aparece retratado a la derecha de Castro en una de las más conocidas fotos del Bogotazo elimina esa posibilidad. García Márquez tiene que haber visto esa foto, e inmediatamente hubiese reconocido a Ovares, y el misterioso elegante habría dejado de ser un misterio. Por lo tanto, hay que descartar esa posibilidad.

     Por mi parte, tengo la sospecha — y hasta el momento no pasa de ser eso: una sospecha, aunque basada en evidencia circunstancial, alguna de la cual hasta el momento no he podido corroborar directamente —, de que el misterioso individuo elegante que incitó a la turba a matar a Roa Sierra no fue otro que James Jesus Angleton, ex oficial de la OSS que había comenzado a trabajar para la CIA, y amigo personal de Allen Dulles — y, por lo tanto, hombre de confianza de los conspiradores del CFR. Pocos años después, Angleton fue nombrado jefe de contrainteligencia de la CIA.

     Sin duda alguna, James Jesus Angleton es una de las personalidades de más colorido en el mundo de la inteligencia y el espionaje. Su vida y su carrera han sido narradas en varios libros y artículos, así como en una novela. Parafraseando la conocida descripción de la política exterior soviética dada por Churchill, la vida de Angleton es el clásico misterio envuelto en un enigma. Richard Helms, uno de los altos ejecutivos de las CIA, lo llamó “un hombre extraño; muy extraño”.

     Pero parece que, a pesar de tanto escrutinio por mentes brillantes, el agente secreto del CFR James Jesus Angleton se burló de todos. Detrás de su engañosa fachada de misterio, intelectualismo y patriotismo, Angleton no sólo fue un traidor, sino también un criminal común — uno más entre los muchos criminales profesionales que los conspiradores del CFR usaron una y otra vez para llevar a cabo sus planes secretos para implementar sus traicioneras políticas domésticas e internacionales.

     Baso mi sospecha de que Angleton fue el misterioso elegante mencionado por García Márquez en varios elementos diferentes de información: En primer lugar, en 1947 Angleton físicamente se acercaba mucho a la descripción mencionada por varios testigos del individuo que incitó a los revoltosos a matar a Roa. También se ajusta a la descripción que hizo la secretaria de Gaitán del individuo no identificado que, en los días previos al asesinato, acompañó en dos ocasiones a Roa en sus visitas a la oficina de Gaitán. Según la secretaria de Gaitán, Roa estaba acompañado,

Por otro hombre, tolerablemente bien vestido, de apariencia un tanto agresiva y ojos saltones. En esas ocasiones, fue éste último, no Juan Roa Sierra, el que habló en un intento por obtener una entrevista [con Gaitán].

     La descripción del individuo misterioso ofrecida por la secretaria de Gaitán se acerca mucho a la descripción física de Angleton en ésa época brindada por uno de sus biógrafos. También se ajusta a la descripción del misterioso elegante ofrecida por García Márquez y la viuda de Gaitán.

     En segundo lugar, porque es evidente que el hombre misterioso desempeñó un papel importante en esta operación ultra secreta, y Angleton era uno de los pocos hombres de confianza de Allen Dulles, quien a su vez era un agente de los Rockefellers. Durante la Segunda Guerra Mundial, Angleton fue uno de los principales oficiales de contrainteligencia de la OSS en Italia, y recibía órdenes directas de Allen Dulles. Una de las pocas fotografías

de Angleton que se conocen,183 lo muestra llevando la urna con las cenizas de Dulles, un honor que sólo se le concedería a uno de los amigos más íntimos del fallecido.

     Aunque la mayor parte de las biografías y artículos sobre Angleton lo describen como un héroe de la contrainteligencia norteamericana, lo cierto es que no era sino un vulgar criminal sin principios morales o éticos. Angleton tuvo un papel cardinal en el lavado de dinero de los Nazis, así como, en complicidad con el Vaticano, de crear una ruta de escape para las ratas que escaparan del buque Nazi que naufragaba.

     En tercer lugar, porque su madre era mexicana, y aunque Angleton no dominaba totalmente el español, al menos lo hablaba flúidamente para hacerse pasar brevemente por un nativo del idioma. Angleton era hijo de un oficial de caballería norteamericano, James Hugh Angleton, que participó en la invasión de México con las tropas del general Pershing en un intento por capturar a Pancho Villa. En México, James Hugh se enamoró de Carmen

Mercedes Moreno, una bella mexicana que conoció en el pueblo fronterizo de Nogales. Poco después contrajeron matrimonio y, dando prueba de su fe católica, le dio a su hijo el nombre de Jesus, pronunciado “Jesús” como en español.

     En una entrevista que le concedió a Tom Mangold para su biografía de Angleton, Carmen le mencionó que, de pequeño, su hijo había estado muy atado a su abuela materna Mercedes, la cual no hablaba el idioma inglés. Esto evidencia que, desde temprana edad, Angleton tenía cierto dominio del idioma español.

     En cuarto lugar, porque existe un período de la vida de Angleton en el que no se sabe a ciencia cierta dónde estaba y, extrañamente, este período coincide con los sucesos del Bogotazo. Según su biografía, durante la Segunda Guerra Mundial Angleton, quien era oficial de la OSS en Europa, se mantuvo separado de su esposa Cicely y de su hijo recién nacido, al punto que ésta había comenzado a realizar los trámites para el divorcio. Pero en

1947, Angleton comenzó a escribirle de nuevo, regresó a los EE.UU. y reanudaron sus relaciones conyugales.

   A comienzos del 1948, Angleton se mudó a Tucson, Arizona, para vivir con su esposa y su hijo. De enero a junio vivió con ellos en casa de los padres de su esposa. En julio, Angleton aceptó un puesto importante en la CIA, como ayudante principal del director de la Oficina de Operaciones Especiales, y Angleton y su familia se mudaron para Washington, D.C.

     Sin embargo, la única fuente de esa información es su esposa, Cicely Angleton, en una entrevista que le concedió a Jeff Goldberg el 3 de marzo de 1989.

     Pero hay algo que no encaja en esta versión de los hechos. El expediente personal de Angleton en la CIA indica que, aunque oficialmente comenzó a trabajar para la Agencia en 30 de diciembre de 1947, le fue concedido un permiso de siete meses con paga para que permaneciera con su esposa en Tucson antes de que asumiera su nuevo cargo en la CIA.

     No obstante, existe evidencia de que durante el tiempo de permiso que en teoría la CIA le había concedido, Angleton estuvo a cargo de realizar tareas importantes para la Agencia.   Según ciertas fuentes, Angleton tuvo un papel importante en una operación encubierta de la CIA en Italia, cuyo objetivo era impedir que los comunistas ganaran las elecciones que tendrían lugar el 18 de abril de 1948.191

     De modo que Angleton viajó secretamente a Italia para realizar un trabajo de contrain-teligencia cuando en teoría tenía un permiso de la CIA para permanecer con su familia en Tucson. Por consiguiente, Angleton también tuvo el tiempo y la oportunidad de viajar secre-tamente a Colombia bajo una identidad y pasaporte falsos, llevar a cabo una misión mucho más secreta que la de Italia, el asesinato de Gaitán, y regresar a Italia o a Tucson sin que nadie lo echara de menos antes de mudarse para Washington D.C.

     En quinto lugar, porque como oficial de la OSS que había participado activamente en la guerra, Angleton tenía el entrenamiento militar necesario para haber sido el asesino profesional que, usando un arma provista de silenciador, hizo los primeros disparos que causaron la muerte de Gaitán.

     En sexto lugar, porque primero en la OSS y luego en la CIA, Angleton tuvo participación directa en dos proyectos secretos que estudiaban las técnicas de control mental: BLUEBIRD y ARTICHOKE.

     Aún más, el asesinato de Gaitán no fue la única vez en que Angleton participó en una operación secreta para asesinar a un enemigo de los banqueros de Wall Street. También tuvo un papel importante en el asesinato el presidente norteamericano John F. Kennedy.

     En 1964, pocas horas después de que Mary Pinchot fue asesinada cerca de su casa en Georgetown, Angleton forzó una ventana y se introdujo en su casa como un criminal común y robó su diario personal. Pinchot, una artista de 43 años de edad, era una de las amantes secretas de Kennedy, y los conspiradores del CFR temían que su diario podría contener alguna referencia incriminadora que los conectara con el asesinato. Por eso enviaron a una persona de su absoluta confianza para que destruyera la evidencia: James Jesus Angleton.

     Como pago por su labor en beneficio de los banqueros de Wall Street, en 1954 el director de la CIA Allen Dulles había nombrado a Angleton jefe de la sección de contrainteligencia de la Agencia. Pero el jefe de contrainteligencia de la CIA era también un criminal de la peor especie, y por eso los conspiradores del CFR confiaban en él y lo continuaban usando en misiones delicadas y comprometedoras.

      Pero hay otro elemento mucho más importante que conecta, al menos indirectamente, a Angleton con el asesinato de Gaitán: Angleton tuvo un papel similar al que he descrito más arriba, en el asesinato de Kennedy.

     Según fuentes bien informadas, desde mucho antes del asesinato de Kennedy, Angleton estaba en contacto con Lee Harvey Oswald, el presunto asesino del Presidente. Según estos investigadores, Angleton envió a Oswald a la Unión Soviética en una misión super secreta que consistía en demostrarle a los soviéticos lo fácil que era derribar un avión espía U-2.

     Como miembro de las fuerzas armadas norteamericanas, Oswald había trabajado por algún tiempo en la Base Aérea Naval de Atsugi en Japón, usada por algunos de los aviones U-2s que volaban sobre la Unión Soviética. Posiblemente Oswald les explicó a los soviéticos que el U-2 no era sino un planeador sofisticado, con enormes alas de madera de balsa, y que sólo con explotar cohetes antiaéreos a 100 o 150 metros de distancia el avión sería derribado. Prueba de que ningún cohete detonó directamente contra el avión es que el piloto, Francis Gary Powers, no pereció y los restos del avión no mostraban señales de haber sido derribado por un explosivo.

     Uno pudiera preguntarse, ¿Por qué los propios norteamericanos querían que sus enemigos derribaran uno de sus aviones? Simplemente porque, como he explicado más arriba, la Guerra Fría era una engañifa, y los conspiradores del CFR que controlan la política norteamericana necesitaban mantenerla caliente. Pero Nikita Jrushchov, con su nueva política de coexistencia pacífica, amenazaba enfriarla. A ese fin, el Primer Ministro soviético se estaba preparando para una reunión en París con el presidente norteamericano Dwight Eisenhower. Todo el mundo esperaba que la reunión resultaría en un enfriamiento de las tensiones entre los dos países.

     Pero el derribo del U-2, y la admisión de Eisenhower de que su misión era espiar sobre la Unión Soviética, motivó que Jrushchov cancelara su participación en la reunión. Eso fue usado por la prensa controlada por los conspiradores para caldear los ánimos del crédulo publico norteamericano y como justificación para que se incrementaran los presupuestos de guerra, lo que resultó en beneficio directo del complejo militar-industrial norteamericano

controlado por los banqueros de Wall Street.

     Sin embargo, esa no fue la única misión que Angleton le encomendó a Oswald. Al parecer Lee Harvey Oswald fue la versión norteamericana de Juan Roa Sierra. Varios autores han aportado indicios de la participación de la CIA, y específicamente de Angleton, en el asesinato del presidente Kennedy. Algunas fuentes aseguran que Angleton se hallaba en Dallas, Texas, el día que ocurrió el asesinato.

     Hoy día, la mayoría de los estudiosos que han investigado el asesinato del presidente norteamericano coinciden en que Oswald no fue sino un cabeza de turco, un chivo expiatorio que ni tan siquiera disparó su fusil en contra del presidente. Según algunos autores, al igual que Roa Sierra, Oswald era un candidato de la Manchuria, que había sido psíquicamente condicionado para creer que cometía el asesinato, mientras otros francotiradores expertos, situados en puntos estratégicos, hacían los disparos. Según el plan, una vez cometido el asesinato, otros agentes controlados asesinarían a Oswald, exactamente igual que sucedió con Roa Sierra. Pero parece que, en el último momento, Oswald logró salir de su estado hipnótico, se percató de la situación y trató de escapar.

      Existen pruebas testimoniales de que, una vez que lo capturó la policía, Oswald afirmó varias veces que él no había disparado contra el presidente. Poco después Jack Ruby, un mafioso dueño de un bar de prostitutas en Dallas, logró acercarse a Oswald a pesar del cerco policíaco y le disparó a quemarropa. Al igual que en el caso de Roa Sierra, la muerte de Oswald silenció al presunto asesino.

     En conclusión, Angleton tuvo el motivo, la habilidad, los medios y la oportunidad para haber participado en la operación Bogotazo. Además, como todo criminal con experiencia, Angleton se creó una coartada, respaldada por un testigo respetable aunque no del todo imparcial: su esposa. Por supuesto, sólo una persona muy crédula puede pensar que algún día se hallará entre los documentos desclasificados de la CIA el memorándum en el que Dulles le ordenó a Angleton asesinar a Gaitán. Ese tipo de órdenes nunca se pone en blanco y negro, sino que, para evitar dejar rastros comprometedores, se da verbalmente, y algunas veces sólo se insinúa. A buen entendedor, pocas palabras.

     Expresé por primera vez mi teoría de que Roa podría haber sido un candidato de la Manchuria en mi novela La madre de todas las conspiraciones, publicada en el 2005. Pero el hecho de que Roa puede haber sido un caso temprano de candidato de la Manchuria es tan obvio que otras personas ya han llegado independientemente a la misma conclusión.

     Hace poco hallé en la Internet un largo artículo escrito por un investigador independiente australiano, Greg Parker, titulado “Bogota Ripples, Was Sierra a ‘false assassin’?”, en el que ofrece un excelente análisis del asesinato de Gaitán y llega a a una conclusión similar a la mía. Según Parker, [Roa] “Sierra fue el primer asesino de la CIA a quien le habían “lavado” el

cerebro” —o sea, un candidato de la Manchuria — lo cual coincide con mi propia conclusión.

     Otro investigador que ha llegado independientemente a una conclusión muy parecida es el investigador Allan Weberman. En un artículo publicado en la Internet el 16 de Febrero de 1999, Weberman afirma que el Bogotazo fue una operación temprana de la CIA. Por su parte, el periodista cubano en el exilio Andrés Rivero, también ha llegó a una conclusión

similar.