jueves, 29 de mayo de 2014

LA GUERRA CONTRA LOS SÍMBOLOS DE LA HISTORIA

LA GUERRA CONTRA LOS SÍMBOLOS DE LA HISTORIA



Por José Olano

El mes pasado empezaron la demolición del monumento a la batalla de Manchala, destruyendo la memoria de los soldados que lucharon y cayeron defendiendo el orden público. Seguramente para remplazarlo por otro aplaudiendo a los insurrectos y alabando sus ideas retorcidas. Esto tiene que ver con una cosmovisión corrupta y degenerada, así como se corrompió a Picasso para que dejara el realismo y pasara a las abominaciones abstractas, de igual forma se corrompió a la Argentina. Este no es el primero ni será el último, ya presenciamos el traslado del monumento a Colón y su remplazo por una abominable escultura foránea, modificación de nombres de lugares y calles entre tantos atropellos. Destruyen sistemáticamente los símbolos de nuestra historia, nuestros hermosos monumentos, símbolos de lo que en realidad somos. Quieren rescribir lo que somos renegando de nuestro legítimo y verdadero pasado. Quieren falsificar nuestro pasado, quieren un pasado falso para darle a la Argentina una identidad falsa. El monumento a Manchala particularmente es un galardón a las fuerzas armadas que actuaron durante el gobierno democrático de Isabel Perón en defensa de la república; es natural que un sistema premie a sus defensores. Al demolerlo no solo le quita ese galardón y los insulta, pero como si esto fuera poco los humilla obligando a los propios militares a demoler el monumento.

Foto: Lo que queda del monumento a Manchala
En su afán de falsificar la historia, la democracia no ha mostrado ningún respeto por los soldados que la defendieron, no ha mostrado ningún respeto por las fuerzas armadas en general. Han reprimido y humillado tanto a los que han buscado su caída como a los que la han entronizado. Al hacer esto se han debilitado a sí mismos, ¿que otra lealtad le deben los soldados a la democracia que no sea la paga? La verdad es que esto no se reduce solamente al ámbito militar, muchos son los que sólo obedecen por la paga en amplias franjas de la sociedad. Cuando esa Historia Falsa, esa democracia, se quede sin dinero ¿quedara alguien que la defienda? Esta historia falsa sólo se motoriza por el dinero, no tiene honor, ni lealtad, ni sustancia. Separado de este morirá por su propio peso. Es sólo una ficción para corromper y engaña.