martes, 25 de febrero de 2014

¿LOS CARAPINTADAS DE CARACAS?

¿”Los Carapintadas de Caracas”?

febrero 25, 2014
Por:
paramiliatares-caracas-venezuela-
Señor Director:
Llama poderosamente la atención que el periodista Jorge Fernández Díaz, en el artículo del epígrafe (“La Nación”, 23/2), que es tirado de los pelos, manifieste una supina ignorancia histórica al efectuar la analogía de los Carapintadas (oficiales de honor del Ejército) versus los delincuentes parapoliciales chavistas, que no hacen otra cosa que abusar de la fuerza bruta y estar protegidos por el inimputable presidente venezolano, Nicolás Maduro, para asesinar a estudiantes universitarios y ciudadanos que reclaman pacíficamente por sus derechos de expresión y de reunión…, que es normal en las democracias republicanas, salvo en el populismo (chavista y kirchnerista).
Es incomprensible cómo el aludido desarrolla toda una perorática nota para ofender a los miembros del Ejército, que comandados por el coronel Mohamed Alí Seineldín (héroe de Malvinas), ejecutaron una limpia operación militar para defender el honor del Ejército; con el liviano propósito de criticar al vocero cristinista, Luis D’Elía, que pidió al sátrapa Maduro que fusile al político opositor Leopoldo López que valientemente le hizo frente, poniendo de resalto el pérfido régimen totalitario chavista, bajo las órdenes de su mentor, el chacal caribeño Fidel Castro.
Preocupa que no sepa distinguir entre el nacionalismo católico y la izquierda subversiva emanada del castrismo, no pudiendo ignorar que la Religión Católica y la Doctrina de Dios, fueron la principal fuente filosófica del pensamiento formativo de la oficialidad castrense argentina, que tiene (o tenían) como norte a Dios -fuente de toda razón y justicia- y la Patria.
Para desasnar a Fernández Díaz, que cometió errores o mistificación históricos, le recuerdo que Perón con su “Plan de Acción” (ver Perón/Cooke Correspondencia, 1972), inició el plan para sabotear la producción económica, con huelgas políticas, tomas de fábricas, resistencias civil y sindical, la integración de las “formaciones especiales” -la “juventud idealista”-, organizadas en células para la guerra de guerrillas, que terminó en los hechos subversivos/terroristas -el peronismo definió su interna a los tiros- de los años ’60 y ’70; y para que no siga disparatando, haré un breve racconto sobre el movimiento carapintada que el 3 de diciembre de 1990 reaccionaron ante la palmaria traición de Carlos Menem, para salvar el honor del Ejército Argentino, pues siguió la deletérea obra iniciada por Alfonsín, que desmoralizó las Fuerzas Armadas, aquél les quitó el presupuesto operativo, y Néstor Kirchner terminó destruyéndolas.
En la fecha indicada, unos 1.000 oficiales y suboficiales comenzaron la operación Virgen de Luján, con el fin de rescatar el honor y la dignidad del Ejército, frenar la persecución a que estaban sometidas las FF.AA. Quienes fueron sometidos a juicio, bajo la ley de Defensa de la Democracia, a todas luces inconstitucional por no admitir la apelación a una instancia superior, siendo condenados por la Cámara Federal de Apelaciones -ténganse en cuenta que fueron sacados de sus jueces naturales-, que a pesar de ser oficiales de relevantes fojas de servicio, con calificaciones de primera línea con posibilidades de ser ascendidos, se les aplicó largas y draconianas condenas que no temo en calificar de vindicativas, del gobierno de turno.
No obstante, expresó la Cámara: “…los actos reivindicatorios del 3 de diciembre de 1990 no eran un golpe de Estado antidemocrático… y que no ha quedado acreditado así, que se pretendiese un golpe de Estado mediante el derrocamiento de alguno de los poderes públicos, ni mucho menos que se obrara con el fin de cambiar de modo permanente el sistema democrático de gobierno, extremos que no encuentran sustento alguno en las constancias fácticas de este juicio…” (parte V-foja 2.842 vuelta). Además se expresa que la conducta de los sublevados respondía a motivaciones de carácter idealista, que no se advertían motivaciones de carácter personal y que “la mayoría de los jefes condenados ha obrado de elevado valor social y moral…” (foja 2.872 y ss.).
“…No se puede soslayar que para hombres formados en un sistema donde el respeto a los compromisos de honor asumidos hace a su esencia, los discutidos incumplimientos (se refiere a los pactos suscriptos a raíz de los alzamientos anteriores al 3 de diciembre) debieron in fluir en sus determinaciones…” (Del voto en disidencia del juez Gustavo Costa).
Tres coroneles, tres tenientes coroneles, seis mayores, y un capitán fueron condenados desde la pena de cadena perpetua hasta la de dos a 20 años de prisión, habiendo de lamentar que el destacado coronel D. Jorge Alberto Romero Mundani, un brillante ingeniero militar, con especialización misilística, se suicidó el 3 de diciembre de 1990 (fueron indultados por el presidente Eduardo Duhalde, conjuntamente con el terrorista Gorrearán Merlo).
El periodista Fernández Díaz, que suele extralimitarse en sus apreciaciones periodísticas, debe tomar debida nota de lo expuesto para no mistificar la verdad histórica con el fin de acomodar un relato ofensivo del honor de oficiales castrenses o a cualquier ciudadano.
Cordiales saludos,
DNI 18.221.024