viernes, 30 de agosto de 2013

UNA PREGUNTA CAPITAL



¿QUIEN  ES EL ENEMIGO?
 Hace un par de días en el programa de TV  del Cda. Juan Manuel Soaje me explayé de manera que todos tuvieran la posibilidad de entender, sobre cuál es el enemigo del Nacionalismo y de la Argentina, según mi leal saber y entender
 Dije en la oportunidad que el enemigo real y concreto era en el orden internacional lo que denominé como el Poder Mundial o Nuevo Orden Mundial, pero que también podríamos decirle  oligarquía global. Esta oligarquía que está encarnada por los países centrales con EE.UU., Inglaterra e Israel a la cabeza, los organismos internacionales, las fundaciones libres de impuestos vinculadas a los bancos y empresas multinacionales. A ello se agrega el lobby sionista internacional,  consultoras, ONG y tanques de ideas de diferentes procedencias y con finalidades difíciles de determinar, los que a su vez constituyen el aparato periférico del capitalismo financiero, de lo más concentrado de la finanza mundial que se conoce como Poder Internacional del Dinero
 Algunos se preguntaran si esto tiene virtualidad aquí - mientras ven por televisión a Cristina diciendo que se han pagado 170 mil millones de dólares de deuda externa y que debemos cada vez más (unos 300 mil millones de dólares) a diferentes grupos financieros internacionales – Desgraciadamente  ese enemigo si tiene virtualidad aquí y se trata de la expresión política, económica y cultural de esa oligarquía global o de ese Poder Mundial y nosotros la denominamos Sistema o Régimen de Dominación, en lo político  democrático de masas, en lo económico capitalista y en lo cultural progresista o marxista marcusiano. Si bien este sistema tenía virtualidad y vigencia con altibajos y menor radicalidad desde 1852, adquiere una virulencia nunca antes vista posteriormente a la derrota de Malvinas y especialmente luego de la caída del Muro de Berlín que marcara el final del sistema Comunista y del periodo de la bipolaridad o Guerra Fría. A él se debe el estado de disolución, caos y corrupción que vivimos, el desastre económico permanente y la destrucción de la cultura y la conciencia nacional.
 La realidad es cambiante, dinámica y las situaciones de las naciones también. Es necesario actualizarse. No podemos como nacionalistas continuar atados a planteos y discursos perimidos, hablando del enemigo comunista y de la posibilidad de caer en el comunismo,  porque si bien el marxismo como su alter ego el liberalismo siguen siendo enemigos, el primero solo subsiste como forma de pensamiento dentro del sistema como elemento cultural. Hablar del comunismo como un poder supranacional como en época de la URSS no es otra cosa que blanquear al verdadero enemigo. Por eso mismo los que así se expresan lo hacen por ignorancia o por complicidad
 Hoy detrás de las banderas comunistas se predica y se presiona en favor de la agenda del Poder Mundial o sea en favor del aborto y el control de la natalidad que es un elemento importantísimo de la política de defensa norteamericana (Informe Kissinger), la homosexualidad y el matrimonio de los invertidos (ideal de la ONU en cuestiones de no discriminación), la liberación de las drogas (predicada por el multimillonario Soros e importantes ONG internacionales), la política no represiva, lo que se denomina garantismo penal (cuya fuente son las universidades holandesas), destrucción del aparato de defensa (que aprovecha a  los ingleses que usurpan y explotan incluso el subsuelo de  Malvinas). Por eso decimos que quienes distraen hablando del enemigo comunista hablan huevadas. Hoy el marxismo se manifiesta y tiene su fuerte en la cultura, pero en orden a sostener el andamiaje del Sistema o Régimen de Dominación. Son tropa auxiliar del Poder Mundial.
 Resulta casi ridículo que volvamos sobre esta temática cuando el mencionado y verdadero  enemigo se manifiesta en toda su dimensión intentando atacar militarmente a la República de Siria de la misma manera que lo hiciera antaño en diversos lugares del planeta, como vimos últimamente en Irak o Libia, donde se reveló  de forma obscena su crueldad e hipocresía. Empecemos por repudiar a esta estructura francamente demoníaca y actualicémonos porque de lo contrario no nos vamos a enterar ni que es lo que nos golpeó.

 GUILLERMO ROJAS