sábado, 30 de marzo de 2013

LOS OBISPOS PARAGUAYOS CONDENAN LA MASONERIA Y LA CORRUPCION

Aseguran que la impunidad debilita la fe

También mencionan como amenaza permanente la separación entre fe y vida

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MOnseñor Jiménez y monseñor Martínez de Paraguay
Monseñor Jiménez y monseñor Martínez de Paraguay
Ven el rostro de Dios "en el dolor de mucha gente defraudada por la justicia, agobiada por la pobreza y manipulada por la corrupción"
(RV).- En Paraguay, al término de la 196ª asamblea de la Conferencia Episcopal del País, los obispos dirigieron una carta pastoral en la cual afirman -entre otros puntos- que la corrupción, la injusticia y la impunidad en el mundo político, social y económico debilitan la fe y las ganas de trabajar por el bien común.
En un documento de cuatro partes, los obispos mencionan los aspectos positivos de la evangelización, que ha acompañado al pueblo, siendo la luz de la unidad y razón del sentido espiritual a la nación paraguaya, desde sus inicios hasta el presente. En ese contexto, mencionan que el conocimiento y el acceso a la Sagrada Escritura permitieron que miles de personas se acerquen a los retiros espirituales, alimentando la fe en Jesucristo, a partir de la Palabra de Dios. Fueron -afirman- protagonistas de la conversión personal y se acercaron más a los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.
El documento destaca asimismo que en muchas comunidades y familias se constatan algunas señales claras que la evangelización está desarrollando una fe más madura e integral. Valoran, igualmente, la presencia de los jóvenes en la Iglesia, tanto en los grupos y comunidades juveniles como en los seminarios y casas de consagrados religiosos; así como el protagonismo pastoral de las familias organizadas, los movimientos laicales apostólicos, las comunidades eclesiales de base (Ceb's), que van renovando decididamente la vida cristiana en las parroquias y en las diócesis.
En contrapartida, afirman que en muchas personas, niños, jóvenes y adultos del pueblo paraguayo ven el "rostro del Señor". "Lo reconocemos -remarcan- en el dolor de mucha gente defraudada por la justicia, agobiada por la pobreza y manipulada por la corrupción, así como la pereza espiritual en muchos católicos que rechazan la educación en y a la fe, al demostrar poco interés en la formación doctrinal, integral y comunitaria a lo largo de toda la vida".
Los obispos también mencionan como amenaza permanente la separación entre fe y vida, puesto que se constata poca incidencia de la fe cristiana en el mejoramiento de nuestra realidad social, política y cultural. Entre otros obstáculos externos, resaltan además: "La realidad del relativismo globalizado, que con mayor fuerza prescinde de Dios y combate la religión cristiana, así como la corrupción, la injusticia y la impunidad en el mundo político, social y económico debilitan la fe y las ganas auténticas de trabajar por el Bien Común".
Para responder a estas realidades, los obispos se proponen hacer conocer más los documentos de la Iglesia, el catecismo y el encuentro con Jesucristo en la Iglesia tal como se concluyó en el último Sínodo de Obispos.